Como tu te ríes.
Como despreocupada
/del mundo
/que tanto me jode.
Que no se como arreglar.
Que ignoro a ratos.
Que quisiera llenar
de la risa tuya.
Los Ángeles hoy duerme
con olor a tierra mojada.
Fresco olor de un océano
que reposa silencioso
y que hoy nos alcanzo
en gotitas.
Anda, ríe.
desde acá me cae
que si te escucho.
Cierro los ojos
y te pienso,
y me nacen alas
(¿Como Que no?)
y me lanzo
en la noche.
Pero ríete,
pa ver.
Monday, January 31, 2011
Tuesday, January 18, 2011
CAFE TURCO
CAFÉ TURCO
Cuando el dinero fallaba, era el lugar viste?. Siempre había alguien a quien encontrar ahí, un amigo, un conocido que de buenas se ponía a platicar y al no verte bebiendo algo te lo invitaba. La vida entre la profesión y el oficio se debatían a lo básico: ¿cuanto le queda a la bola esta?. Por un tiempo, en el oficio ahí rondaba viste? Porque dirán lo que dirán, pero la poesía, a pesar de lo desgastado de la espiritualidad en los últimos años, no dejo de tener su efecto en los amigos. "Hey Poeta! Tómate un café conmigo!" eso es el valor de un poema, un café regalado. Que precio, así hubiera sido mi vida. Ahí, sin queja, sin una protesta de mi parte. Pero la poesía no alcanzaba, y las quejas se sumaron exigencias y de nuevo tuve que regresar al hospital; las responsabilidades estas de la familia, estas que se pasan no se como pero que de una u otra manera te anclan, y yo nunca fui egoísta ¿viste?. Nunca se me dio, lo intente no creas, pero me fallaba el asunto a la hora de aplicarlo. Porque te das las respuestas, te justificas perfectamente con todos los argumentos y decís: “Si, si, yo, lo mas importante, YO, MIO, ES QUE, YO, YO. A la hora, que se yo, adentro, algo no conectaba con las ideas. Algo, humano todavía ¿viste? ahí... un foquito se encendía y desafortunadamente, o afortunadamente me hacia el cambio. Nada de quejas ¿he?. Nada de eso. El dinero que se hacia en el hospital se me iba en esas responsabilidades y en donaciones a los amigos que por decencia le llamábamos "prestamos". Pero quien en esos días le llamaría prestamos si nos estábamos muriendo todos. Había en el café Turco una banda, bueno, tres tipos que tocaban jazz todos los días posibles, cuando los toques de queda no fastidiaban y bueno, agradable la velada. Nunca les pregunte los nombres, no se porque, si siempre ahí me encontraban incluso antes de que llegaran ya estaba yo sentado esperando los clientes. Los amigos que llegan y me pedían poemas. Soho sin falta era el cliente de las tres de la tarde. "TSCHKA!" se acomodaba como podía, y siempre curioso me daba el nombre de la promesa "Son nom est Béatrice, beau, beau, quelque chose d'indescriptible! Sublime! un réve! Alors quem un rével! un beau réve!". Un sueño, era la palabra que quería que usara, pero Soho, bueno, era Soho. La Banda se toma su descanso e iban afuera a fumar algo de marihuana, porque entre otras cosas, como el café, era de lo poco que seguía en producción por la tolerancia que las autoridades le tenían. Las criticas de Soho eran las mas efectivas, no las de los otros escritores académicos. Soho reventaba con: "no... je manque se sexe.." o "est vide...trés bleu, n'est pas un poéte?. Nada que ver con, "Ché, utiliza menos los gerundios, si vas a manejar una métrica, es en el ritmo que rompés, mirá por ejemplo aquí, ¿viste?. Señalaban eficaces los errores, y su disertación en referencias me impresionaba, aunque la mayoría de las ocasiones sentía que era un desahogo de lo tanto y tanto aprendido y que en esa miserable realidad, quiero decir, los últimos días, pues dar algo de lo tan trabajosamente aprendido, les daba algo de alivio. Otras veces lo sentía honesto, sincero, leía el maestro Metha Zahall, un judío milenario, un inmortal en esta tierra apocalíptica que se rehusaba a la tecnología y nos sorprendía con sus libros de papel que cargaba a todos lados: La Mil y Una Noches, y los Tratados del Tiempo y Todos los Mundos, de Gaheu Hueak. El viejo Metha llegaba al Café Turco, se sentaba en su mesa de la esquina y solo se movía de ahí cuando la banda tocaba. De otra manera, Chad o yo, quitábamos, pedíamos, o regábamos a quien estuviera ahí, le cediera el lugar al veterano. Metha sonreía y nos enseñaba con un placer todo lo que através de los siglos había aprendido........" בספרות הוא הלב חשבתי, כן, אבל לעולם לא אשכח את ההרגשה." . Se enredaba entre sus hojas para encontrar alguna cita, para ilustrarnos las cosas. Al final, cuando todo se acabo y nos fuimos todos al parque, el siguió en la esquina del café, con sus libros, esperando alguna pregunta. Esperando compartir todas esas cosas que el había juntado por todo su tiempo. El cuadro hermoso era ver a los jóvenes rodear al maestro y cuestionarlo, había uno, Efije, un rubio turco de mente afilada y ágil que le discutía los orígenes del odio. El viejo sonreía simpático y empezaba la discusión y rodeábamos el debate escuchando un lado y el otro. "nefret Tanri ile basalar" disparo Efije con una sonrisa, Metha se ponia de pie "Oh no! joven estudiante (todos éramos jóvenes estudiantes para Metha) El Odio no empieza con Dios, permíteme, con humildad, compartirte lo siguiente" y empezaba un discurso que era rebatido por Efije y que todos celebrábamos, porque discutir con Metha era hundirse cada vez mas. Pero Efije discutía con tino, sorprendía que a tan temprana edad el muchacho resolviera nudos tan complejos. Uno aprendía en el café Turco todos los días. A pesar de que empezamos a llamar a Efije "El hijo de Metha" Efije no se intimido, y al contrario, empezó a llamar a Metha "papa" de ahí que todos lo empezamos a llamar así. Metha con sus enormes barbas, su sombrerito de alas grandes, siempre limpio y pulcro, se arrinconaba a interpretar sus libros antiguos, a traducir de lenguas perdidas, a otras también olvidadas ya. Junto con Ezhady, los dos, se divertían traduciendo un libro encontrado por casualidad en la librería de Metha "Historia de la Cama" que resulto por meses un desafío entretenido para Metha y Ezhady que discutían los detalles y se hartaban de las ocurrencias del escritor que consideraba la cama como el centro y origen de todo lo hecho fue a partir de la creación del ser humano. "¿Donde esta tu esposa Muchacho? " me preguntaba el anciano, "ocupada Metha... viajando" le respondía yo..."la espero con ansias, dile que he encontrado cosas muy interesantes en el libro! Le fascinarán! ¿Sigue ella pintando?" Decía el viejo. Yo miraba el poste donde Ehady amarraba su bicicleta y por inercia o costumbre o terquedad seguía el camino que ella recorría hasta la entrada, en donde abría la puerta y respiraba el olor a café, y después me buscaba con sus ojos, me encontraba, y disparaba esa sonrisa. "¡POETA!".
Cuando el dinero fallaba, era el lugar viste?. Siempre había alguien a quien encontrar ahí, un amigo, un conocido que de buenas se ponía a platicar y al no verte bebiendo algo te lo invitaba. La vida entre la profesión y el oficio se debatían a lo básico: ¿cuanto le queda a la bola esta?. Por un tiempo, en el oficio ahí rondaba viste? Porque dirán lo que dirán, pero la poesía, a pesar de lo desgastado de la espiritualidad en los últimos años, no dejo de tener su efecto en los amigos. "Hey Poeta! Tómate un café conmigo!" eso es el valor de un poema, un café regalado. Que precio, así hubiera sido mi vida. Ahí, sin queja, sin una protesta de mi parte. Pero la poesía no alcanzaba, y las quejas se sumaron exigencias y de nuevo tuve que regresar al hospital; las responsabilidades estas de la familia, estas que se pasan no se como pero que de una u otra manera te anclan, y yo nunca fui egoísta ¿viste?. Nunca se me dio, lo intente no creas, pero me fallaba el asunto a la hora de aplicarlo. Porque te das las respuestas, te justificas perfectamente con todos los argumentos y decís: “Si, si, yo, lo mas importante, YO, MIO, ES QUE, YO, YO. A la hora, que se yo, adentro, algo no conectaba con las ideas. Algo, humano todavía ¿viste? ahí... un foquito se encendía y desafortunadamente, o afortunadamente me hacia el cambio. Nada de quejas ¿he?. Nada de eso. El dinero que se hacia en el hospital se me iba en esas responsabilidades y en donaciones a los amigos que por decencia le llamábamos "prestamos". Pero quien en esos días le llamaría prestamos si nos estábamos muriendo todos. Había en el café Turco una banda, bueno, tres tipos que tocaban jazz todos los días posibles, cuando los toques de queda no fastidiaban y bueno, agradable la velada. Nunca les pregunte los nombres, no se porque, si siempre ahí me encontraban incluso antes de que llegaran ya estaba yo sentado esperando los clientes. Los amigos que llegan y me pedían poemas. Soho sin falta era el cliente de las tres de la tarde. "TSCHKA!" se acomodaba como podía, y siempre curioso me daba el nombre de la promesa "Son nom est Béatrice, beau, beau, quelque chose d'indescriptible! Sublime! un réve! Alors quem un rével! un beau réve!". Un sueño, era la palabra que quería que usara, pero Soho, bueno, era Soho. La Banda se toma su descanso e iban afuera a fumar algo de marihuana, porque entre otras cosas, como el café, era de lo poco que seguía en producción por la tolerancia que las autoridades le tenían. Las criticas de Soho eran las mas efectivas, no las de los otros escritores académicos. Soho reventaba con: "no... je manque se sexe.." o "est vide...trés bleu, n'est pas un poéte?. Nada que ver con, "Ché, utiliza menos los gerundios, si vas a manejar una métrica, es en el ritmo que rompés, mirá por ejemplo aquí, ¿viste?. Señalaban eficaces los errores, y su disertación en referencias me impresionaba, aunque la mayoría de las ocasiones sentía que era un desahogo de lo tanto y tanto aprendido y que en esa miserable realidad, quiero decir, los últimos días, pues dar algo de lo tan trabajosamente aprendido, les daba algo de alivio. Otras veces lo sentía honesto, sincero, leía el maestro Metha Zahall, un judío milenario, un inmortal en esta tierra apocalíptica que se rehusaba a la tecnología y nos sorprendía con sus libros de papel que cargaba a todos lados: La Mil y Una Noches, y los Tratados del Tiempo y Todos los Mundos, de Gaheu Hueak. El viejo Metha llegaba al Café Turco, se sentaba en su mesa de la esquina y solo se movía de ahí cuando la banda tocaba. De otra manera, Chad o yo, quitábamos, pedíamos, o regábamos a quien estuviera ahí, le cediera el lugar al veterano. Metha sonreía y nos enseñaba con un placer todo lo que através de los siglos había aprendido........" בספרות הוא הלב חשבתי, כן, אבל לעולם לא אשכח את ההרגשה." . Se enredaba entre sus hojas para encontrar alguna cita, para ilustrarnos las cosas. Al final, cuando todo se acabo y nos fuimos todos al parque, el siguió en la esquina del café, con sus libros, esperando alguna pregunta. Esperando compartir todas esas cosas que el había juntado por todo su tiempo. El cuadro hermoso era ver a los jóvenes rodear al maestro y cuestionarlo, había uno, Efije, un rubio turco de mente afilada y ágil que le discutía los orígenes del odio. El viejo sonreía simpático y empezaba la discusión y rodeábamos el debate escuchando un lado y el otro. "nefret Tanri ile basalar" disparo Efije con una sonrisa, Metha se ponia de pie "Oh no! joven estudiante (todos éramos jóvenes estudiantes para Metha) El Odio no empieza con Dios, permíteme, con humildad, compartirte lo siguiente" y empezaba un discurso que era rebatido por Efije y que todos celebrábamos, porque discutir con Metha era hundirse cada vez mas. Pero Efije discutía con tino, sorprendía que a tan temprana edad el muchacho resolviera nudos tan complejos. Uno aprendía en el café Turco todos los días. A pesar de que empezamos a llamar a Efije "El hijo de Metha" Efije no se intimido, y al contrario, empezó a llamar a Metha "papa" de ahí que todos lo empezamos a llamar así. Metha con sus enormes barbas, su sombrerito de alas grandes, siempre limpio y pulcro, se arrinconaba a interpretar sus libros antiguos, a traducir de lenguas perdidas, a otras también olvidadas ya. Junto con Ezhady, los dos, se divertían traduciendo un libro encontrado por casualidad en la librería de Metha "Historia de la Cama" que resulto por meses un desafío entretenido para Metha y Ezhady que discutían los detalles y se hartaban de las ocurrencias del escritor que consideraba la cama como el centro y origen de todo lo hecho fue a partir de la creación del ser humano. "¿Donde esta tu esposa Muchacho? " me preguntaba el anciano, "ocupada Metha... viajando" le respondía yo..."la espero con ansias, dile que he encontrado cosas muy interesantes en el libro! Le fascinarán! ¿Sigue ella pintando?" Decía el viejo. Yo miraba el poste donde Ehady amarraba su bicicleta y por inercia o costumbre o terquedad seguía el camino que ella recorría hasta la entrada, en donde abría la puerta y respiraba el olor a café, y después me buscaba con sus ojos, me encontraba, y disparaba esa sonrisa. "¡POETA!".
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