Kala se lanzo y nadie le vio la sonrisa. Nadie, el dolor, ni las flores amarillas que abajo la esperaban. En el camino, unos pasos antes de llegar a la orilla, el gris de la tormenta era una cortina inmensa que colgaba del horizonte y se desparramaba por todo el mar. Escucho las ultimas palabras que el negro vagabundo le repitió cuando salía de la licorería
"Desaprece tout, si vous sentez mieux"
Kala se detuvo. Le miro a los ojos tiernos de un anciano que ya todo lo sabe con solo verte el rostro, la condición de los ojos, y los de Kala anunciaban un enredo de tragedias y dolores ya bastante avanzados. Kala extendió un dólar al viejo, y le dijo "Nadie sabe nada viejo..." El anciano tomo el dolor y respondió "lls ne savent pas ce que je sais, Que vous etes miux..." y le enseño la sonrisa. Kala se detuvo, le encajo la mirada a los ojos de el. Sonrío y dejo caer unas lagrimas. Con las dos manos le tomo el rostro al vagabundo y le dio un beso en la boca. "MERCI!" le sonrío. EL anciano empezó a reír y el escándalo de los demás vagabundos que asediaban la licorería pidiendo limosna se escucho. "AUUU!" Kala empezó a caminar a su motocicleta. EL viejo empezó a cantar a ritmo de un blues, despidiéndola, caminando lentamente en su dirección "NADIE SABE DE TU DOLOR Y MAÑANA SERA MEJOR Y MUCHAS GRACIAS POR LA INSPIRACION! HEY! HEY! HEY!". El anciano siguió repitiendo el verso improvisado cada mas con mas ritmo mientras Kala encendía la motocicleta y se ponía el casco.
La motocicleta se encontró al fondo del arrecife. El cuerpo, nunca.
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