Tuesday, December 28, 2010

Five Dollars Phone Card

Le hablo así para que me escuche. No para que me entienda. No para explicarle las cosas. No para que venga. Tampoco para convencerla de que se quede aquí. No tengo las frases correctas. No se como decirle a una mujer como usted lo que le quiero decir, lo que me urge. Lo que quiero. No le puedo seguir escribiendo cuantas ganas tengo de apretarle el cuerpo. De esculcarle su cuerpo, sus lugares escondidos, encontrar el rastro de mis huellas en su piel. Hacerle otros caminos. Inventarle signos para que me diga lo que no se puede escribir, para pronunciar el amor con ese lenguaje que hablan los cuerpos. Le hablo así para que me escuche. No para que comprenda. No para enseñarle nada nuevo. No para cambiarla. Un hombre de esos que me hablas, la lleva a un buen restauran, le ordena un buen platillo, uno sabroso, un vino caro de año especial. Un hombre de esos dice cosas apropiadas pues. Busca sorprenderla, que vea que inteligente es. Escribe: "El asunto con este diputado es que las condiciones no se le prestaron como el lo tenia proyectado, un error que le costara el puesto". Un hombre de esos inventa el amor. Juega al amor. Y después, ya de viejos, se quedan solos con su inteligencia. Yo quiero llevarla al mar. Quiero jugar contigo y enterrarte en la arena y tomarte fotos cuando te metes en sus aguas. Cuando su aliento fresco que a recorrido miles de kilómetros, llega se retuerce en tus cabellos. Quiero hacerte reír y que carcajes y que el viento se lleve tu risa. Quiero caminar en la arena tomado de la mano y no decirte nada, solo apretarte la mano mientras el Sol se hunde a lo lejos para siempre, sentados en la arena mirar su dramática muerte en rojos y naranjas que me gustan tanto. Estar detrás de ti sentados oliéndote el mar que se te a quedado en el cabello. Ir al Mar es lo que quiero. Porque no se me ocurre otra cosa. Y hablarte ahí. Para que el Mar te quite los corajes y el odio. Para que el Mar se lleve las tristezas cuando te habla, cuando te quiere llevar, porque el Mar siempre te quiere llevar, porque sabe que ahí estarás bien porque ahí esta el origen, porque de el venimos todos. Y te sopla su aliento y se enreda en tus cabellos te digo, y te dice cuanto te ama, cuanto te extraña y lo feliz que es cuando te toca los pies. "Ven". Luego yo te jalo para que no vayas. "Todavía no Mar, nomás tocarla, pero no te la lleves. Yo la amo tanto" Le hablo así para que me escuches. Lo que te quieren decir mis brazos, mis manos, mi pecho, mis piernas, ¿Como te lo escribo? ¿Lo que tengo en los ojos que quiero que veas? ¿Como? Yo no tengo cosas interesantes, no se confunda. No quiero que piense. Conmigo no piense. Eso hágalo cuando no hay amor. Cuando hay amor usted se siente feliz. Siempre esta feliz. "Se chingo mi carro, que joda" Esta feliz. "No mames, no he comprado ropa en tres meses" Y esta feliz. Porque el amor le quita la necesidad de presumir, de necesitar cosas que le tapen los hoyos al desamor. Por eso usted ve a mis padres en una casa modesta y limpia con muchas flores y los ve felices. Yo le hablo así para que me escuche, si no es amor lo que busca, pero amor de verdad, el que se hace con las manos, con todo el cuerpo, no el falso, el de las ilusiones, no el de las ideas de los pensadores. Si no el que se le descubre a los días, el que se arma con la luz, en los oscurito, en la orilla de las horas que cuelgan del suicidio, el que uno le pelea a este mundo feroz y egoísta. Ese lo tengo yo, en mis manos. Si lo quiere, aquí esta, si no. Pos no. Ya, hágale. Yo le hablo para que me escuche. Yo a usted no la amo. No estoy enamorado de usted, no hay en mí ese amor. YO a usted la quiero. Hay en mí un ardor cuando hablo y escucho su voz de, que me desespera, que me causa ansias, y me levanto de la silla y camino como perro encerrado. Respiro profundo para ver si la rastreo, para ver si la alcanzo de una manera, luego del recuerdo jalo su imagen y veo sus ojazos, si sonrisa de mocosa inteligente su manos esbeltas, sus piernas, y me da una comezón cabrona y quiero rascármela en su vagina hasta lastimarla, hasta que le arda ahí y llore de placer. Solo quiero que su boca se llene de mi sexo, que sus labios lo muerdan, lo sorban y se lo trague todo y me pida mas. Hay un quererla que le duele a mi cuerpo. Que de pronto, en un descuido en el día, la extraño y que me dice que la cura esta en su cuerpo suyo de usted. Que no esta aquí enseguida de mí donde debería de estar, donde siempre la he estado esperando. Le hablo así para que me escuche. Si me oye, no me conteste. No me diga nada. No quiero oírla. No le hablo para que me conteste, le hablo para que me escuche. Si me oye, venga, yo te quiero amar a ti. A nadie más. Ven te estoy hablando. Ya sabes quien te habla.

SONOMA CALIFORNIA 2010

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